miércoles, 27 de febrero de 2013

11.- LEOPOLDO "ALAS" CLARÍN



EL FRÍO DEL  PAPA                                                                                    26-02-13


http://dgb.conaculta.gob.mx/cerebro/coleccion/coleccion_pdf/31000000058.PDF






Texto publicado el día 8 de enero de 1894 en El Imparcial

                    Clarín parece recuperar su fe religiosa en este texto, el cuál el tema es la nostalgia de la fe en la infancia. En los dos primeros párrafos se puede ver como el autor pasa de leer el artículo del periódico, a contar el cuento. El autor crea un personaje autobiográfico, Aurelio Marco, para darle un valor simbólico al nombre, recordándonos al emperador Marco Aurelio, figura representativa de la filosofía estoica. En concreto destacar la obra de este emperador Meditaciones, en la que aparecen reflexiones sobre la condición humana, la vida, la muerte, el universo, la creación, la moralidad, la fortuna, los valores en los que las personas deben inspirarse, influencia latente en este cuento de Clarín. Marco Aurelio parece encerrarse en sí mismo con una meditación melancólica, aceptando el peso del imperio como un triste deber. Otro personaje que aparece es Santo Tomás de Aquino, como personificación del buey mudo.


                     El cuento se puede dividir en 3 partes: la primera se compone de la noticia literal de un periódico, en la cuál basa su cuento; la segunda cuenta un sueño de un personaje, Aurelio Marco, en tercera persona, el narrador es igual al personaje adoptando su punto de vista y en la tercera parte, continúa desarrollando el sueño hasta el final del cuento. Con el sueño consigue lo que no es posible en la realidad, relaciona dos mundos. Está escrito en un estilo indirecto libre, que incluye las palabras del propio personaje en las del narrador con letra cursiva, para dar más importancia a las palabras marcadas. En el texto encontramos otras referencias como Fausto de Goethe, en la que se recrea la leyenda del pacto con el diablo para vender el alma y obtener la eterna juventud, algo muy marcado en el texto de Clarín, la preocupación por la edad que conlleva el envejecimiento intelectual del propio Aurelio Marco.



                   Escritos en 1886, son relatos de distintos tipos: puramente satíricos, oníricos (El frío del papa) o simbólicos. No hallamos juicios de valor: compete al lector inteligente extraer los principios morales que se esconden tras las peripecias de estos personajes y sus vicisitudes.

              En el inicio de su prólogo (1895) a los Cuentos morales podemos ver la siguiente afirmación: «Yo soy, y espero ser mientras viva, partidario del arte por el arte, en el sentido de mantener como dogma seguro el de su sustantividad independiente». «El arte por el arte» ha tenido con frecuencia un sentido más que negativo, peyorativo, de clara descalificación. Representa una reivindicación de la autonomía del arte, que pocas veces ha sido defendida con tanta fuerza.

                   <<Sigo opinando que los libros no pueden ser morales ni inmorales, como los estados no pueden ser ateos ni católicos, a no ser en el mundo de los tropos peligrosos>>. Esta frase se ve reflejada en la de Oscar Wilde <<Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza>>, dando a entender que los libros no hacen daño a otra personas.

[…]

                 <<Los llamo así, porque en ellos predomina la atención del autor a los fenómenos de la conducta libre, a la psicología de las acciones intencionadas. No es lo principal, en la mayor parte de estas invenciones mías, la descripción del mundo exterior, ni la narración interesante de vicisitudes históricas, sociales, sino el hombre interior, su pensamiento, su sentir, su voluntad>>.

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