EL FRÍO DEL PAPA 26-02-13
http://dgb.conaculta.gob.mx/cerebro/coleccion/coleccion_pdf/31000000058.PDF
Texto publicado el
día 8 de enero de 1894 en El
Imparcial
Clarín
parece recuperar su fe religiosa en este texto, el cuál el tema es
la nostalgia de la fe en la infancia. En los dos primeros párrafos
se puede ver como el autor pasa de leer el artículo del periódico,
a contar el cuento. El autor crea un personaje autobiográfico,
Aurelio Marco, para darle un valor simbólico al nombre,
recordándonos al emperador Marco Aurelio, figura
representativa de la filosofía estoica.
En concreto destacar la obra de este emperador Meditaciones,
en la que aparecen reflexiones sobre la condición humana, la vida,
la muerte, el universo, la creación, la moralidad, la fortuna, los
valores en los que las personas deben inspirarse, influencia latente
en este cuento de Clarín. Marco Aurelio parece encerrarse en sí
mismo con una meditación melancólica, aceptando el peso del imperio
como un triste deber. Otro personaje que aparece es Santo Tomás de
Aquino, como personificación del buey mudo.
El cuento se puede dividir en 3 partes: la primera se compone de la noticia literal de un periódico, en la cuál basa su cuento; la segunda cuenta un sueño de un personaje, Aurelio Marco, en tercera persona, el narrador es igual al personaje adoptando su punto de vista y en la tercera parte, continúa desarrollando el sueño hasta el final del cuento. Con el sueño consigue lo que no es posible en la realidad, relaciona dos mundos. Está escrito en un estilo indirecto libre, que incluye las palabras del propio personaje en las del narrador con letra cursiva, para dar más importancia a las palabras marcadas. En el texto encontramos otras referencias como Fausto de Goethe, en la que se recrea la leyenda del pacto con el diablo para vender el alma y obtener la eterna juventud, algo muy marcado en el texto de Clarín, la preocupación por la edad que conlleva el envejecimiento intelectual del propio Aurelio Marco.
El cuento se puede dividir en 3 partes: la primera se compone de la noticia literal de un periódico, en la cuál basa su cuento; la segunda cuenta un sueño de un personaje, Aurelio Marco, en tercera persona, el narrador es igual al personaje adoptando su punto de vista y en la tercera parte, continúa desarrollando el sueño hasta el final del cuento. Con el sueño consigue lo que no es posible en la realidad, relaciona dos mundos. Está escrito en un estilo indirecto libre, que incluye las palabras del propio personaje en las del narrador con letra cursiva, para dar más importancia a las palabras marcadas. En el texto encontramos otras referencias como Fausto de Goethe, en la que se recrea la leyenda del pacto con el diablo para vender el alma y obtener la eterna juventud, algo muy marcado en el texto de Clarín, la preocupación por la edad que conlleva el envejecimiento intelectual del propio Aurelio Marco.
CUENTOS
MORALES
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cuentos-morales--1/html/ff459876-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cuentos-morales--1/html/ff459876-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html
Escritos
en 1886, son relatos de distintos tipos: puramente satíricos,
oníricos (El
frío del papa)
o simbólicos. No hallamos juicios de valor: compete al lector
inteligente extraer los principios morales que se esconden tras las
peripecias de estos personajes y sus vicisitudes.
En
el inicio de su prólogo (1895) a los Cuentos
morales
podemos ver la siguiente afirmación: «Yo soy, y espero ser mientras
viva, partidario del arte por el arte, en el sentido de mantener como
dogma seguro el de su sustantividad independiente». «El
arte por el arte» ha tenido con frecuencia un sentido más que
negativo, peyorativo, de clara descalificación. Representa una
reivindicación de la autonomía del arte, que pocas veces ha sido
defendida con tanta fuerza.
<<Sigo
opinando que los libros no pueden ser morales ni inmorales,
como los estados no pueden ser ateos ni católicos, a no ser en el
mundo de los tropos peligrosos>>. Esta frase se ve reflejada en
la de Oscar Wilde <<Los libros que el mundo llama inmorales
son los que muestran su propia vergüenza>>, dando a entender
que los libros no hacen daño a otra personas.
[…]
<<Los
llamo así, porque en ellos predomina la atención del autor a los
fenómenos de la conducta libre, a la psicología de las acciones
intencionadas. No es lo principal, en la mayor parte de estas
invenciones mías, la descripción del mundo exterior, ni la
narración interesante de vicisitudes históricas, sociales, sino el
hombre
interior,
su pensamiento, su sentir, su voluntad>>.


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